La hipoteca, también denominada préstamo
hipotecario, es la suma de dinero concedida a una persona, física o jurídica,
para la adquisición de una vivienda u otro tipo de inmueble. Todas las
condiciones y pautas de la hipoteca aparecen reflejadas en un contrato firmado
ante notario, denominado escritura.
La devolución de la
hipoteca debe producirse dentro de un plazo establecido previamente. Los
pagos se hacen a través de cuotas que, generalmente, son mensuales.
Constan de dos partes: una de intereses y otra de capital.
Durante la vida de la
hipoteca el deudor figura como propietario del inmueble, aunque la entidad
financiera mantiene una reserva de dominio que puede ejercer en caso de impago.
Historia de las hipotecas
El término hipoteca
ya era usado en la antigua Grecia aunque adquirió su significado actual en
Roma, donde se denominaba prenda y constituía una garantía de pago en la
compra de tierras.
En la Edad Media europea las hipotecas sirvieron como pagos
feudales. Los granjeros pedían dinero a los señores feudales para comprar
tierras hipotecando el terreno. El pago podía hacerse con lo cosechado, con
dinero o con animales.
Tipos de hipotecas
A la hora de
contratar una hipoteca hay que tener en cuenta el tipo de interés.
Siendo éste el porcentaje aplicado al importe que procede de la hipoteca y que
se abona a la entidad financiera. Los principales tipos de hipotecas son:
· Tipo de interés fijo: son aquellas en las que el tipo de interés no varía
durante todo el período en el que se abona la hipoteca.
· Tipo de interés variable: son aquellas en las que el tipo de interés va
cambiando durante la vida de la hipoteca en función de un índice de
referencia, que generalmente se revisa cada año. El índice más utilizado es
el Euríbor.
· Tipo de interés mixto: son aquellas en las que se negocia con la entidad
financiera un período a tipo de interés fijo y otro, habitualmente más largo
que el anterior, a tipo de interés variable.
TAE
Para comparar los
préstamos hipotecarios, en muchas ocasiones, se usa la Tasa Anual
Equivalente (TAE). Es el interés total que se suma al capital de un
préstamo hipotecario.
Se calcula a partir
de una fórmula matemática que incluye el tipo de interés nominal, las
comisiones bancarias y el plazo de la hipoteca.
Gastos de una hipoteca
La contratación de una
hipoteca genera una serie de gastos añadidos. Son, por ejemplo, los del
Registro de la Propiedad, los de tasación, los de gestoría y las minutas del
notario.
Además,
existen unos impuestos que es necesario abonar cuando se adquiere un inmueble:
· El Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP):
se aplica a los inmuebles de segunda mano y supone el 6% ó 7% según la
Comunidad Autónoma. El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) se
aplica a los inmuebles nuevos y corresponde al 7%. Dependiendo de si la
vivienda adquirida es nueva o usada será necesario abonar el ITP o el IVA.
· El Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (IAJD):
varía en función de la Comunidad Autónoma en la que se realiza la
operación.
Observaciones
Todos los gastos derivados de una operación de
compra-venta desgravan en la declaración de la renta a excepción de
aquellos que son extraordinarios como seguros o inmobiliaria.
Las hipotecas de tipo
de interés variable referenciadas a Euríbor están siendo las más solicitadas
en España en los últimos años.
|